Es difícil calificar con un solo adjetivo cómo fue la boda de Dani y Melinka aunque tal vez el término atípico sería el más apropiado y enseguida sabréis porqué.
Residen un pueblecito cerca de Lyon, en Francia y cuando me contaron sus planes enseguida supe que disfrutaría mucho realizando su reportaje fotográfico
Primeramente me llamó la atención el lugar elegido: Riomalo, un pueblo de la provincia de Caceres en pleno corazón de las Hurdes.
Su idea era realizar la ceremonia mediante un ritual que desconocía: la ceremonia de las velas. Me informé acerca de su origen y de cómo se desarrollaba. Resumidamente, cada novio recibe de sus padres una pequeña vela encendida que representa a cada novio y con la que posteriormente encienden al mismo tiempo, una tercera más grande símbolo de la vida que van a emprender en común. El acto se celebraría en el campo, en un claro rodeado de árboles.
Intercambiamos muuuuchos correos en los debatimos acerca de la mejor hora para realizar la ceremonia y las fotos de exteriores, teniendo en cuenta la calidad de la luz y, desde luego, la atención de los invitados. Pero quizá lo más curioso es que la ceremonia legal se oficiaría en Francia una semana antes de toda esta aventura.
Me encantan las bodas diferentes pues suponen un aliciente extra para el fotógrafo pero también, y aún más importante, porque los invitados guardarán un recuerdo inmemorable de aquel día. Esta fue desde luego una ceremonia original.
Espero que os guste esta selección de fotos de la ceremonia de mis amigos Mel y Dani. Lo pasamos fenomenal a pesar de los cuarenta grados con los que tuvimos que lidiar aquel día. Nos sentimos muy arropados por su familia y amigos.
Gracias Mel y Dani, sois muy grandes.
